Tras meses buscando empleo, cientos de revisiones de tu currículum e innumerables eventos de networking llegaste finalmente a una entrevista. Después de una breve conversación de circunstancia como lo difícil que está el tránsito y lo lentos que son los elevadores, el entrevistador cambia su postura y empieza con el cuestionario formal.
"Veo que trabajas en la competencia, ¿qué hace que nuestra compañía sea más atractiva para ti?".
No es difícil responder esta pregunta pero, de pronto, tu lengua se hace un nudo y sólo puedes responder: "Bueno, en realidad, es como, esteee, tú sabes".
¿Qué pasó? Este escenario es familiar para muchas personas en busca de empleo. En situaciones de tensión, como hablar frente a un grupo examinador para un trabajo, hay quienes tienden a utilizar latiguillos y palabras de relleno como "bueno", "tú sabes", "como", "básicamente", "de hecho" e inclusive sonidos como algún tipo de silbido, sorberse la nariz, tragar saliva o aclararse la garganta.
Todos podemos caer en una o dos de estas repeticiones durante una conversación normal, pero el peligro recae en hasta cuántas veces podríamos hacerlo. Cuando abusas de este tipo de expresiones para sustituir palabras que debería expresar tus pensamientos, deterioras tu imagen de profesional bueno e inteligente, apto para el trabajo en cuestión. Quizás seas visto como un individuo con problemas de concentración o alguien con dificultades para clarificar sus ideas, deficiencias que un empleador potencial podría interpretar como perjudiciales para tu desempeño.
El conocimiento de uno mismo es un paso fundamental para corregir este tipo de patrones de discurso que interrumpen el fluir de una conversación. Aquí van siete consejos para evitar este tipo de conductas.
Cómo eliminar interrupciones en el discurso y mejorar la fluidez verbal:
1. Evalúa tus habilidades de comunicación verbal grabando tu voz en una entrevista ficticia, sugiere Leah Ross-Kugler, una fonoaudióloga certificada. De esta manera podrás escuchar y reconocer tus fallas.
2. Prepara un punteo de temas sobre ti mismo y llévalo entre tus papeles para poder mirarlo discretamente mientras avanza la conversación.
3. Concéntrate en tu respiración llenando tus pulmones entre frases para que puedas decir palabras completas en lugar de sonidos. Ross-Kugler explica que esto ayuda a ralentizar tu discurso y te permite concentrarte en lo que dirás a continuación.
4. Modifica una conducta distractiva como sonreir en lugar de hacer risitas. Utilizando una acción considerada como positiva y comprometida, no solo tapas errores potenciales sino que también mejoras tu conexión con el entrevistador.
5. Ponte un anillo o un reloj que no utilices habitualmente. Estos accesorios sirven como recordatorios para evitar risas nerviosas durante una entrevista, asegura Ross-Kugler.
6. Únete a un grupo de oratoria como la Asociación Nacional de Oradores (National Speaker's Association) o la Toastmasters International para practicar y mejorar tus habilidades de comunicación verbal.
7. Crea un "frasco de los gafes" y ten a mano muchas moneditas. Controla la cantidad de sonidos de relleno que haces o pídele a alguien que lo haga por ti. Como un "frasco de los deseos", arroja un centavo dentro del frasco cada vez que emitas uno de estos sonidos que interrumpen tu discurso.
Cuando tu intención es comunicar el mensaje correcto, lo mejor es que las palabras fluyan. Quizás no puedas eliminar todos los "em" y "ehh" de la próxima entrevista, pero sin duda los habrás reducido y lo que digas será lo suficientemente claro para demostrar que eres un candidato inteligente.
Lizandra Vega es la autora de "La imagen del éxito: Crea una gran impresión y consigue el trabajo que buscas" ("The Image of Success: Make a Great Impression and Land the Job You Want" (AMACOM 2010). Es co-fundadora y socia gerente de la agencia de contrataciones Perennial Resources International en Manhattan y es además asesora certificada de imagen. www.lizandravega.com