Volver después de ser despedido
Rachel Farrell, redactora de CareerBuilder.com
En 2007, Bentley Wolfe fue despedido de su puesto como ingeniero de soporte técnico senior de Adobe Systems, donde había trabajado por más de veinte años.
"En ese momento estaba fuera de la ciudad. Al chequear mi correo recibí un montón de mensajes del tipo 'gracias, adiós'. Mi teléfono móvil no había sonado por lo que no percibí nada directamente relacionado conmigo. Pero algo definitivamente estaba pasando", recuerda.
Luego de llamar a su jefe, confirmó sus sospechas: había sido despedido, aunque no por mucho tiempo.
"Me mantuve en contacto con todos los amigos y ex compañeros de trabajo que pude. Recurrí a las mismas llamadas de teléfono, correos electrónicos y mensajes instantáneos que utilizaba cuando era parte del equipo", dice. "Me enteré de que mi anterior mano derecha había logrado pasar a trabajar en el equipo del nuevo gerente, solo que en otro producto. Él y yo siempre habíamos estado cerca e hizo fuerza para traerme de vuelta. Entre eso y algunos de mis anteriores compañeros en buena sintonía, logré concretar una llamada telefónica al nuevo gerente. Éste deseaba saber si estaba interesado en volver, en esencia al mismo puesto".
Wolfe tomó conciencia de su situación: la compañía no tenía a quien ubicar en ese puesto, y decidió aprovechar ese conocimiento. Sin nada que perder, "planteé una cifra que pensaba merecía, $ 17.000 más que la suma que cobraba al momento de ser despedido. Pensé que me dirían, 'Lo siento, no' en cuyo caso mi plan era, o encontraba algún otro trabajo o comenzaba mi propio negocio".
Unas horas después, la compañía lo llamó para anunciarle que aceptaba su propuesta.
Avance veloz hasta noviembre de 2009: Wolfe recibe otra llamada de su jefe. "Directamente te digo que tengo malas noticias", relata. "La economía cruje, todo está siendo tercerizado y mi trabajo, recuperado en 2007, estaba siendo eliminado". Otra vez.
Aunque ser recontratado por el anterior empleador después de haber sido despedido pueda parecer raro, sucede. En un estudio de CareerBuilder.com realizado en 2010, el 32 por ciento de los empleadores que había producido despidos en 2009 dijo estar planificando la recuperación de esos trabajadores en algún momento de este año.
"Usualmente se debe a que [el empleador] prefiere a la gente que despidió, o a que esa gente tiene aptitudes únicas, ahora necesarias", dice Richard Deems, coautor de "Make Job Loss Work for You!"."La gente ya conoce la cultura, sabe cómo es recompensada y cómo trabajar con los líderes clave".
Pero como muestra la historia de Wolfe, existen riesgos. Que tu anterior empleador te quiera, no significa que serás su primera opción cuando salga a recontratar.
"Es obvio que debes contar con un buen historial previo. Si un empleado no cumplió con las expectativas en la etapa anterior, difícilmente sea reingresado", dice Deems. "Cuando trabajamos en la reinserción laboral de una persona que desea volver a su anterior empleo, le sugerimos que permanezca en contacto con la organización, con su anterior jefe o jefa y hasta con el jefe de departamento. Es importante mantenerse en contacto, hacerle saber al anterior jefe: 'sí, estoy muy interesado en regresar'".
Pero, aun cuando tu anterior empleador exprese interés en volver a contratarte, existen muchos aspectos a considerar, dice Wolfe, ahora socio de Bent Image Media.
"Mi consejo es que evalúes seriamente si deseas volver. De hecho, tu anterior empleador te consideró prescindible", dice.
Si aun así piensas volver, ten en cuenta estas cuestiones:
1. ¿Cómo cambió el trabajo? "Probablemente no sea el mismo que antes del achicamiento. Clarifica tus dudas, expectativas, relaciones de dependencia, etc.", dice Deems.
2. ¿A quién reportarías? "Pregunta siempre qué cambió desde que te fuiste en la organización y en la posición que ocupabas", dice Deems.
3. ¿Quiero realmente a esta compañía?
4. ¿Me gustaba el trabajo?
5. ¿Existe una posibilidad cierta de volver a ser despedido pronto?
6. ¿Qué beneficios concretos tendré? "[Esta] última es la más importante", dice Wolfe. "En mi caso, logré una mejor remuneración, extender en el tiempo mi condición de 'persona con trabajo' y así sobrellevar el momento de graduación universitaria de mi esposa. Esos eran mis dos objetivos y logré ambos. Además mi nuevo jefe era realmente buena gente. Si quitas estos términos de la ecuación, en retrospectiva diría que fue un error. El trabajo era demasiado duro cuando volví".
Si realmente quieres a tu antiguo empleador, quieres tu antiguo trabajo y puedes volver, entonces ve por él, dice Wolfe. "Solo asegúrate de que, a la larga, no te haga sufrir".