Jobs & Internships

Search By Skills:








Full time
Part time
Intern


Advanced Search »

Llegué hace dos semanas y lo odio. ¿Debo renunciar?

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com



Vino, ópera, fútbol: amados por algunos, odiados por otros. Sus admiradores dicen, a veces  escépticos: "Lleva algo de tiempo. Debes adquirir el gusto por ello". El consejo suele resultar cierto y quienes están cargados de negatividad aprenden a apreciar los matices de un buen vino, el drama apasionado de una ópera o la estrategia de un partido de fútbol.

A veces, pero no siempre. No siempre el tiempo cambia nuestra forma de pensar. Algunos fanáticos del deporte preferirían ver un torneo de bowling por TV antes que asistir a un match de fútbol. Puedes tomarte toda una caja de vino y aún así no comprender por qué alguien iba a preferir jugo de uva fermentado antes que una cerveza barata. Sobre gustos no hay nada escrito.

Pero, ¿qué hacer si sientes que estás en el lugar equivocado? Buscaste entre los avisos, puliste tu currículum, investigaste a la compañía, fuiste a la entrevista, te imaginaste comenzando descansado un nuevo empleo. Luego, dos semanas más tarde, preferirías haberte quedado dónde estabas. ¿Es solamente una cuestión de adaptación a la nueva posición o una señal de que deberías irte antes de perder tiempo en un trabajo que odias?

¿Qué expectativas tenías?

Cuando empiezas un nuevo trabajo probablemente traigas contigo algunas expectativas. Puede ser que pienses que tendrás más libertad, un jefe mejor o compañeros de trabajo menos aburridos. Antes de escribir tu carta de renuncia pregúntate si realmente eres infeliz o si tus expectativas eran demasiado elevadas.

Steve Langerud, consultor laboral y director de oportunidades profesionales en DePauw University, aconseja a los empleados insatisfechos a identificar dónde reside el problema.

"Ten en claro qué es lo que odias y por qué. ¿Es una persona, un lugar, una cosa o una idea? Ser impreciso sobre "odio al trabajo" no ayuda ni a cambiar la situación actual ni a encontrar un empleo mejor", dice Langerud. Si es posible, conversa con un colega de confianza para saber si la causa es propiamente tuya o afecta a otros. "¿Eres el único que se siente así respecto a su lugar de trabajo?"

Si nadie más comparte tus frustraciones o decepciones, Langerud piensa que entonces sí deberías considerar que no te encuentras en el entorno apropiado e irte pueda ser la solución correcta. "Es notable cuánta gente se queda en una situación que no le agrada", agrega.

Quédate un poco más

Amy Brownstein, fundadora y presidente de Brownstein Public Relations, espera más de dos semanas a sus empleados nuevos. Según su experiencia, muchos trabajadores no están preparados para las exigencias de trabajar en relaciones públicas y en consecuencia quieren abandonar prematuramente.

"A la gente que contrato les digo que deben aguantar un mes y que se la pasarán pensando en renunciar todos los días durante dos semanas porque en cualquier trabajo con responsabilidades reales, cualquier error que se comete tiene consecuencias", explica Brownstein. También les advierte que el trabajo puede ser abrumador, pero que finalmente se acostumbrarán a las exigencias de las tareas que surgen.

"Especialmente si se trata de tu primer trabajo, ¿cómo esperas no estar asustado? La clave es estar asustado, atravesar el miedo, hacer lo que se te pide que hagas, no analizarlo demasiado, dejar que las cosas se asienten y crecer despacio", recomienda. "Si te la pasas yéndote de tus trabajos, todo lo que tendrás en tu currículum son pequeñas asignaciones y nada de real valor. Querrá decir que ante la punta de un iceberg intentaste apenas astillarlo sin llegar a conocer la inconmovible parte sumergida que yace por debajo".

¿Cuál es tu plan de juego?

Quedarse o irse del trabajo puede no ser una cuestión de satisfacción personal. Cuestiones prácticas, tales como encontrar otro trabajo y afrontar el costo de vivir, dirán si la renuncia es una opción o no.

Emilie Schaum, directora de recursos humanos de la agencia de marketing Lippe Taylor aconseja hacerse tres preguntas de modo de no terminar en peor situación.

1. "¿Puedo solventar mi renuncia?"

"¿Tienes los recursos económicos para cubrir tus gastos si es que te lleva un tiempo encontrar un nuevo trabajo sin mayor sacrificio de tu satisfacción profesional?", pregunta. "Aunque en ciertos sectores del mercado hay condiciones en alza, una nueva oportunidad puede depender de tu grado de experiencia y tus expectativas salariales. ¿Estás dispuesto a trabajar en forma autónoma hasta encontrar una posición tiempo completo y existen tales oportunidades freelance?

2. "¿Hice la investigación correcta?"

"Si antes de aceptar tu empleo actual realizaste todo el trabajo previo a la entrevista, esto es, sondeaste en la entrevista cuestiones de tu interés, examinaste el sitio Web y averiguaste cuestiones hablando [con empleados actuales o anteriores], ¿qué cambió? Debes aclarar esto para no volver a pasar por la misma situación", advierte.

3. "¿Son las cosas tan malas como parece?"

"A menos que en tu trabajo vivas acosado o debas hacer algo ilícito o contrario a la ética, quizás debas hablar con tu supervisor inmediato respecto a tus preocupaciones y entre ambos encontrar un remedio", sugiere Schaum. "Habla con algún amigo o familiar cercano y confiable cuyas opiniones valores".

Nadie puede tomar la decisión de irse o quedarse por ti, pero un consejo correcto puede darte algo de claridad.

Schaum recuerda; "Quizás hayas escuchado que las relaciones de trabajo no son tan distintas a las relaciones personales: Existe un período de ajuste que necesita tiempo y hay un necesidad de concesiones mutuas pues nada es perfecto como parece a primera vista".

Anthony Balderrama es redactor y blogger de CareerBuilder.com. y de su blog de trabajo The Work Buzz. Investiga y escribe sobre estrategias de búsqueda laboral, administración de carreras, tendencias en la contratación y diversas cuestiones relativas a los recursos humanos.
Subscribe  |